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España ya en la final!

08/07/2010 - [10 lecturas]

Puyol no se enteró de que el himno había acabado. Buena señal, máxima concentración. Su mirada estaba llena de intensidad, visualizaba el partido, ajustaba el nivel de activación para dar un paso más hacia la gloria.

Alemania llegaba en plenitud, sólo faltaba Müller, destilando buenas sensaciones y un fútbol envidiable. Eran un rodillo pero lejos de salir a mandar, decidieron esperar atrás y darle el balón a la Roja. Craso error, ellos no recuperaban y los nuestros mandaban desde la posición de entrelíneas con Iniesta y la movilidad de Pedro. Villa tardó cinco minutos en sembrar el pánico. Si los centrales teutones decidían achicar, el guaje iba a ser el jugador del partido. En el arranque la Roja estaba impecable. Una de Villa, otra de Puyol con Iniesta y Pedro como amenazas.

En el primer cuarto de hora supimos que España genera mucho respeto. Teníamos el balón pero la mejor noticia era que recuperábamos muy rápido y que los alemanes no encontraban la manera de progresar. España era balón y recuperación. Alemania era físico y transición, se replegaban con rapidez, en un abrir y cerrar había nueve teutones por detrás de balón y en el contraataque siempre eran cuatro llegando con potencia y zancada.

Transcurrida media hora la tendencia fue a igualar la posesión y las responsabilidades con el balón. Los alemanes crecían en la estadística pero no progresaban, tuvieron su momento de posesión para hacer menos, mucho menos, que cuando tiraban de contraataque. Podíamos hacer más méritos pero ellos nos dejaron tres ó cuatro salidas donde nuestra defensa quedó retratada en lo posicional. Sólo ahí podíamos perder un partido marcado por el equilibrio. Se jugaba a no cometer errores.

Las sensaciones eran que el partido iba para largo ya que ambos sabían manejar los tiempos y las zonas de juego y así es complejo cometer errores no forzados. La experiencia era nuestra, Alemania tiene a los jóvenes por bandera y por más que Alemania siempre sabe jugar, esta era la primera gran batalla para los de Joachim Löw.

En la segunda mitad más de lo mismo, España estaba haciendo un partido memorable. No arriesgaba el balón, jugaba lento y sobre seguro para no cometer errores. El cambio de ritmo llegaba cuando se atisbaba la fisura. Las ocasiones volvían a ser nuestras, ellos se habían quedado en intentar ganar el partido a la espalda de Sergio Ramos pero no concretaban nada. Por aquel entonces un gol de Alemania hubiese sido cruel. Entró Kroos, la próxima joya a la que Van Gaal hará futbolista, pero los teutones seguían persiguiendo sombras.

Ida y vuelta hasta que llegó el momento. Fue Puyol, en una estrategia perfecta llegando en carrera al espacio que le había abierto Sergio Ramos y Piqué. Como Maceda en la Eurocopa de Francia, un defensa nos llevaba a la final contra Alemania. La ejecución fue perfecta, era una estrategia diseñada para el gladiador de La Pobla, el hombre de la mirada perdida, aquel que estaba tan metido con el himno porque quizás el ya había jugado el partido. Una y mil veces, España siempre.

Futbolitis


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