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La Naranja Galáctica, la costumbre de ganar

10/07/2010 - [11 lecturas]

Así es Holanda. Ganan por rutina. Están en estado de gracia y en el uno por uno destacan los ofensivos y siembran dudas los defensivos. Lejos de ser un bloque o dejar sensación de rodillo imparable, esta Holanda poco o nada tiene que ver con sus ancestros. Cruyff todavía no ha dicho esta boca es mía, será que no quiere desestabilizar o que el flaco nunca pierde.

El sistema cambia, ya no es un 4-3-3 sino que tiran del 4-2-3-1 con un doble pivote obligado para encontrar el equilibrio ya que existen sospechas bien fundadas de que el ataque holandés era capaz de soportar las dudas defensivas que generan los de Van Marwijk. Uruguay, sin fútbol ni creación, bien pudo haber aprovechado los errores no forzados y las facilidades dadas por la línea defensiva. Boularohouz, sin jugar esta temporada en el Stuttgart, estaba tan tenso como desorientado. Heitinga respondía en el cuerpo a cuerpo pero lejos de tener una marca se perdía en lo posicional siendo el experto Mathijsen el que tomaba las mejores decisiones pero no por ello hacía más solvente a la defensa. En la izquierda el veterano Gio, más preocupado por atacar que defender, ante la baja de Van del Wiel en la diestra y la incapacidad para salir con la pelota jugada de Boularouhz.

En la portería, más dudas. Stekelenburg es irregular por naturaleza, Dr. Jeckill y Mr. Hyde, unos días es digno sucesor de Van der Sar para ser un horror en cualquier momento. No es fiable, contra los uruguayos la volvió a liar, no podía ser de otra manera ya que eran demasiados días buenos. Mide mal, duda con el balón en los pies y el efecto del jabulani puede ser la excusa perfecta para una debilidad manifiesta.

Es la naranja mecánica 2.0. Lejos de ganar con la triangulación y el juego colectivo, lo hacen cuando los renegados galácticos entran en ebullición. No tienen demasiado, Van Marwijk tira de 15 jugadores si no existen contra tiempos y es que en la final estarán todos a disposición. En el once inicial, Stekelenburg en la portería. Por delante línea de cuatro con Van der Wiel como carrilero ejerciendo de hombre que libera a Robben de su marca ya que si Arjen da el paso hacia dentro y Van der Wiel amenaza por fuera el peligro, es una consecuencia lógica. Como centrales, Heitinga y Mathijsen, nada que destacar, mucho seguimiento al hombre dentro de la zona y poco criterio colectivo. En la izquierda el legendario Gio, un futbolista que siempre está a la altura.

Son lentos por dentro, ofensivos por fuera y limitados en salida de balón. Con esta descripción sólo queda jugar a la contra siendo obligado una línea de protección, el doble pivote, para una línea que cuando hay espacio hace aguas. En la zona ancha, Van Bommel y Nigel De Jong. El último de mediocentro y el segundo con libertad para llegar al área en ataque y unirse a Sneijder para transformar el sistema en un 1-4-1-4-1 en la presión arriba.

La línea de tres es donde está el gol y el sello distintivo. Kuyt por izquierda es un fajador. Soldado universal, siempre dispuesto a dar hasta la última gota en beneficio del colectivo. En la derecha, el virtuoso. El único que puede derrocar los cimientos de la Roja porque Robben define como nunca pero juega como siempre, siempre va de más a menos, si en las primeras embestidas resistimos se quedará sin cambio de ritmo. Robben tiene cuatro o cinco arrancadas por partido, con una le suele sobrar pero si llega una y otra puede que por sí sólo deje de incordiar.

El ‘10’ es Sneijder. Le sale todo, está crecido y en ocasiones se gusta demasiado para perder efectividad. No lo voy a descubrir ahora, es el otro galáctico, el que genera malestar cada vez que la toca, la mosca cojonera que siempre tiene la última palabra.

Arriba, Van Persie. Crack pero no tanto. La versión holandesa de Fernando Torres. De haber llegado en plenitud, el fútbol de la naranja mecánica hubiese sido un escándalo; como va justo de ritmo, los holandeses simplemente apuñalan.

En los cambios, Van der Vaart como jugador número doce. Tras él, tres que juegan en función de partido y resultado. No hay orden definido. Eljero Elia es el plan B, Huntelaar es el gol y Afellay el fútbol de toque. No hay más, Holanda es el último obstáculo.


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